lunes, 28 de mayo de 2012

Vestidos monumentales

 
Puede que la moda esté lejos de ser arte pero curiosamente a muchos artistas les encanta experimentar con la moda. A la norteamericana Beverly Semmes la podemos incluir en este grupo.




La artista, reconocida internacionalmente, explora el poder de la ropa y la manera en la que ésta tiene una influencia decisiva al determinar nuestra propia identidad. 




Para ello se sirve de instalaciones compuestas por prendas a gran escala (enormes, en ocasiones) confeccionadas en seda, gasa o terciopelo.
Algo tan cotidiano como un vestido o un suéter se convierten en objeto de atracción y sorpresa cuando se sobredimensionan y se sacan de contexto. El poder que ejerce la vestimenta en nosotros se hace así más evidente que nunca. 



 

Es la manera surrealista que tiene Beverly Semmes de evocar el cuerpo de la mujer y la feminidad que este desprende también a través de la moda.
Además de lo monumental de sus instalaciones destaca el uso de los colores, los diseños y la combinación de tejidos. El resultado es inquietantemente atractivo.


 

Sus vestidos XXXXL  se han exhibido en importantes recintos como el Irish Museum of Modern Art en Dublín, el New Yok City’s New Museum, Museum of Contemporary Art en Chicago y el Denver Art Museum, por mencionar algunos.



Ya lo escribió James Laver, "Clothes are never a frivolity:  they always mean something"Beverly Semmes también lo cree así.

jueves, 24 de mayo de 2012

Tú la música, yo la letra




"The best way to meet a girl is to play a violin"  
Ese es el título del film, dirigido por el fotógrafo Bruce Weber, con el que descubrí al violinista Charlie Siem
 

 
Con tan solo 26 años ya ha actuado en las salas de concierto más importantes de todo el mundo, desde el Royal Albert Hall de Londres al Carnegie Hall de New York. El mundo de la música clásica se rinde ante el talento de Siem. 



No es el único, el de la moda también se ha fijado en él. Como para no hacerlo. Juventud, belleza, elegancia y talento.  A Vogue, GQ Italia, Bruce Weber, Vivienne Westwood o a Alfred Dunhill (ha protagonizado una de sus campañas), era imposible que un cocktail así se les pasara por alto.
No todo iba a ser estrellas del rock y divas del pop. Es el momento de la música clásica.




Está claro que en el caso de Charlie Siem, tocar el violín increíblemente bien no es lo único que le ayuda a conocer chicas...





Belleza y talento. Talento y belleza. Pocas veces, poquísimas en realidad, van juntas estas cualidades. El atractivo de la belleza y la admiración que despierta el talento. Lo efímero y lo eterno. Cuando se combinan, el resultado es cegador. Irresistible.




Me imagino a Charlie Siem como un Dorian Gray de nuestra época (a my dear Wilde le hubiera encantado, seguro). 
Elegante como un dandi, con la seguridad de un ex-alumno de Eton y la educación de un buen hijo del Imperio Británico. Todo esto acompañado de unos ojos que al mirar solo nos cuentan que les falta mucho por contar. El toque perfecto de misterio. También de sensibilidad.




Si no fuera violinista, Siem sería una cara (bonita) más de un catálogo de Ralph Lauren y si no fuera guapo, su violín no le importaría nada a Vogue. Fácil. Ambos aspectos se complementan.
Es difícil encontrar las mitades. Charlie Siem pone la música, yo la letra. No estaría nada mal.
"The best way to meet a girl is to play a violin". Vaya, parece que funciona...

domingo, 20 de mayo de 2012

Aristosuite

Las llaves son objetos corrientes que, sin embargo, a veces nos sorprenden abriendo las puertas de lugares especiales. 

La semana pasada recibí una llave. No era corriente. Era de esas que un coleccionista se compraría sin pensar o un supersticioso convertiría en su amuleto. Dorada y con una "A". "A", de Aristocrazy.
La llave daba paso a un lugar especial, la suite del Caro Hotel donde la firma de joyas nos invitaba a (re)descubrir su colección presentada en la pasada edición de MBFWM.



En la Aristosuite, las modelos nos esperaban enfundadas en monos negros y luciendo las impresionantes joyas maximizadas (escribiría joyones si no fuera porque soy una lady, ya saben). 
Digo que las modelos nos esperaban porque así fue, literal. Estáticas no se movieron del lugar que les había sido asignado: de pie en la sala, tumbada en la cama, recostada en el sofá, incluso metida en la bañera. 
Convertidas en estatuas humanas, ellas fueron las huéspedes más silenciosas, las joyas de Aristocrazy hablaban por ellas y lo hacían contando historias sobre diosas griegas, divinidades romanas, emperatrices bizantinas, faraonas o reinas de la Edad Media.



Muchas fuimos las curiosas que no pudimos evitar la atracción del oro sobre negro y nos acercamos a ver las piezas de cerca y ya, de paso, comprobar que las modelos seguían respirando.
Todo en orden. Acabados perfectos en las joyas y ellas tan vivas como quietas.




Los que no estábamos quietos fuimos los asistentes al evento. 
Nos saludamos, nos besamos (en la mejilla, claro), hablamos mucho, compartimos planes, comimos sushi a cargo del restaurante Alma del Temple,  cookies de Cupcake Valencia y nos quejamos un poco de la vida pero como somos optimistas, acabamos brindando también por ella con el cava rosado de Freixenet. Por la vida y por momentos como ese. 
Porque en una suite y rodeada del brillo de las joyas, la vida se ve mucho mejor...




Agradecimientos a Fashionalistas, para variar
Fotografías: Misael del Rosario

miércoles, 16 de mayo de 2012

65 Cannes






En el asiento trasero de un coche, Marilyn sopla una única vela el día de su cumpleaños, un 1 de junio de 1956. Juntar los labios y soplar. Así de fácil. Pero ella era capaz de convertir hasta el gesto más mundano en sensualidad. Incluso sin proponérselo. O quizás precisamente por eso. 
Solo pensaba en apagar la vela. Solo quería ser una gran actriz. La leyenda, el mito vendría después. Otto L. Bettmann captó este instante con su cámara.  
Marilyn Monroe cumplía 30 años. Seis años más tarde moría en su casa de Los Ángeles. Sola y dicen que triste. Su deseo no se cumplió.

El Festival de Cine de Cannes sopla las velas de su 65º Aniversario y lo hace con el icono absoluto, Marilyn Monroe, como protagonista de su cartel oficial. Rinde así homenaje a la actriz americana y también a aquella época en la cual los caballeros las preferían rubias y el cine era todo glamour.

La revista francesa Madame Figaro también celebra los 65 años del Festival de Cannes y lo hace, como no podía ser de otra manera, recordando en su última edición a la mítica actriz. 
Marilyn Monroe reencarnada en Milla Jovovich por obra y gracia del objetivo de Ellen Von Unwerth y el maquillaje de L'Oreal. 




Milla no es Marilyn, eso está claro y Arthur Miller tampoco es ese tipo tan parisien que posa junto a ella, aunque él aquí no importe nada. 
El resultado, en conjunto, no está mal. Eso sí, basta un pestañeo para salir del espejismo. 




Marilyn, la auténtica, la única.


Monroe&Miller. Las comparaciones son odiosas y esta foto fantástica.


La alfombra roja está preparada, la Croisette espera. 
Que comience el espectáculo en Cannes y lo haga con más glamour que nunca. Marilyn está presente.




 Fotografías via Madame Lefigaro


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